Condenada en Estados Unidos, causa célebre en su natal Colombia.
Es el caso de Ana María González, una oncóloga colombiana sentenciada a diez años de prisión por intentar envenenar a un colega que también era su amante.
Y lo que para la Corte 248 Criminal del condado estadounidense de Harris, Tejas, tal vez solo sea un caso más, en Colombia se ha vivido como una telenovela.
En buena medida porque al caso no le faltan elementos dramáticos.
Pero también porque la mayoría de los colombianos no parecen dispuestos a creer que González sea la villana de historia.
Muchos incluso están convencidos de que su nacionalidad influyó en el veredicto y la sentencia.
"Atracción fatal"
González, de 43 años, llegó a Houston hace más de 15 años para especializarse en cáncer de mama.
Y se quedó trabajando en el prestigioso centro de tratamiento e investigación en cáncer MD Anderson, vinculado a la Universidad de Tejas.
Fue ahí que la investigadora, que tiene más de 120 publicaciones a su nombre, conoció a quien luego se convertiría en su amante: el Dr. George Blumenschein.
Y, según la parte acusadora, cuando este no quiso separarse de su pareja de hacía más de diez años, las cosas empezaron a ponerse feas: "una atracción fatal", en la descripción de los fiscales tejanos.
En la versión aceptada por el tribunal se afirma además que, en sus discusiones, González acostumbraba amenazar a Blumenschein diciéndole que iba a resolver el problema "a la colombiana".
Y habría sido también en una taza de café colombiano, extrañamente dulce, que la médico habría vertido el líquido anticongelante que terminaría enviando a su colega y amante al hospital, con síntomas de envenenamiento.
¿A la colombiana?
En el juicio González se declaró inocente.
Y la defensa, que en sus alegatos finales le pidió al jurado considerar toda la vida de González y no nada más un episodio, todavía podría apelar la sentencia por asalto agravado, que no le permitirá volver a ejercer la medicina e incluye además una multa de US$10.000.
Mientras que en Colombia las continuas referencias a la nacionalidad de la acusada en todo el proceso ayudaron a que buena parte del país haga causa común con la médica.
Efectivamente, muchos creen que el jurado pudo haberse visto condicionado por el estigma asociado a los colombianos en EE.UU.
El tema fue discutido ampliamente en las tertulias radiales y la revista Semana hasta hizo notar que el uso de "a la colombiana" como sinónimo de asesinato fue popularizado por Breaking Bad, una exitosa serie de televisión sobre narcotráfico.
Otros, por su parte, han llegado a afirmar que todo es parte de un complot por detener la investigación de González sobre el cáncer de mama.
Y todos se quejan de que el tribunal no consideró debidamente alguna evidencia, como un dictamen que indica que el envenenamiento con etilenglicol –con propiedades endulzantes y al que ambos médicos podían acceder fácilmente– podría haberse producido algunos días antes de que los amantes se encontraran para tomar el café por invitación de González, supuestamente para ponerle punto final a su relación amigablemente.
"De buena familia"
Por lo demás, en el peso de la opinión pública local también parecen pesar las numerosas buenas referencias de carácter de una mujer de distinguida familia.
Porque además de ser descendiente de un expresidente de la república –Tomás Cipriano de Mosquera– González también es la sobrina de un antiguo gobernador del departamento de Cauca, de donde es originaria.
"Es imposible que una persona que se dedica a salvar vidas de la noche a la mañana se convierta en alguien que las quita", le dijo a una emisora local su tío, Guillermo Alberto González, quien además de exgobernador también es exministro.
Y al conocer la sentencia su compungido padre también lamentó que el jurado no hubiera considerado su compromiso en la lucha contra el cáncer de mama.
Para el fiscal que lideró la acusación, sin embargo, la sentencia prueba que en el sistema de justicia estadounidense "no importa quién eres, lo que importa es lo que haces".
Pero muchos colombianos no están de acuerdo con Justin Keiter.
Y mientras la defensa de González decide si apelar la sentencia o no, muchos todavía sueñan con un final más feliz para esta saga.
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